lunes, 30 de marzo de 2009

VOLANDO BAJO III

(Buscando el record de velocidad en bicicleta).

En esta serie de tres artículos en los tratamos el tema de la busqueda de la máxima velocidad sobre una bici, hemos visto ya dos estratégias para alcanzar altas velocidades: Seguir a un vehículo motorizado para que nos quite la resistencia del viento, y tirarse cuesta abajo aprovechando la fuerza de la gravedad. La tercera vía que nos podíamos plantear es la de conseguir una bicicleta con unas excelentes cualidades aerodinámicas. Para ello deberíamos presentar la menor superficie posible frente al avance. Pues existen unas bicicletas ideales para conseguir esto: Las bicicletas reclinadas o "recumbent".
En este gráfico podemos comparar la superficie que exponemos a la
resistencia del aire montados en los distintos tipos de bicicletas.



Además, si a la excelente posición que nos permite llevar la reclinada le unimos un carenado que optimiza nuestra penetración en el aire, podemos conseguir un vehículo de tracción humana realmente aerodinámico, y por tanto rápido.

Las bicicletas “recumbent”, tienen su precedente, antes de la I Guerra Mundial, en el vehículo que Charles Mochet construyó a su hijo George para ir a la escuela ante los temores maternos de un posible accidente con su bici “normal”. Este vehículo tenía cuatro ruedas y una carrocería, y parecía más rápido de lo normal, pues su hijo no era alcanzado por ninguno de sus compañeros con sus bicis tradicionales.

Charles Mochet se dedicaba a construir automóviles, pero tras la I Guerra Mundial el alto precio que tenían hizo que el mercado demandara un vehículo más barato, y ahí es donde Charles encontró el filón. Construyó un coche como el de su hijo pero para adultos, con dos asientos, al que denominó “Velocar”. Hasta 1.930 las ventas no hicieron más que crecer.

De todas formas, Charles descubrió que aunque muy rápidos, en curvas había que frenar mucho para conseguir una trayectoria segura y correcta, pues el vehículo todavía mostraba tendencia a volcar en curva si la velocidad era alta. Experimentó con vehículo de tres ruedas, pero la tendencia al vuelco era incluso mayor, así que al final dividió un “Velocar” en dos mitades, resultando dos vehículos a pedales con dos ruedas cada uno, es decir, dos bicicletas reclinadas (recumbent).

Charles decidió que un ciclista profesional debería competir con su bicicleta, asi que tras algunos contactos infructuosos consiguió que el corredor Francis Faure la usase en una carrera. En la línea de salida se oyeron burlas hacia Francis y su extraña bicicleta. En la línea de meta no se oyó ninguna. Ese año Francis Faure fue prácticamente invencible en carreras de 5.000 metros. Siempre salía del velódromo con la maillot de ganador. Al mismo tiempo que en velódromo, los Velocar de dos ruedas ganaban en muchas carreras de carretera: Paul Morand ganó la París-Limoges en 1.933 con una de estas bicis reclinadas.
De izquierda a derecha: Plassat, Lemoine, que se negó a correr con la reclinada antes de que
aceptase Faure, y el propio Francis Faure momentos antes de iniciar una competición.



Ante los éxitos cosechados por Francis Faure con la bici de Charles Mochet y su hijo George, decidieron ir a por la reina de las pruebas en ciclismo: el record de la hora. Consultada la U.C.I. sobre la legalidad de esta bici en octubre de 1.932, esta concluyó: “El Velocar no tiene accesorios aerodinámicos, de modo que no hay razón para prohibirlo”. Esta peculiar sentencia, haciendo referencia a “accesorios aerodinámicos”, quizá esté basada en que a partir de 1.914 se empezaron a ver carenados textiles en algunas bicicletas con objeto de mejorar la capacidad aerodinámica, y en cierta carrera acabó muriendo Piet Dickentman, el campeón del mundo del momento. Desde entonces la U.C.I. prohibió dichos accesorios.

El 7 de julio de 1.933 Francis Faure recorrió con su bicicleta reclinada en un velódromo de París la distancia de 45,005 km, pulverizando el anterior record a manos de Oscar Egg que llevaba vigente casi dos décadas. Entonces los medios empezaron a fijarse en la bici diseñada por Mochet. Cuestionaron si era una bici de verdad. La polémica estaba servida. ¿Validaría la U.C.I. el record de la hora de Faure? ¿Convertiría el Velocar en obsoleta a la bici tradicional?.

Para avivar más la polémica, el 29 de agosto, mes y medio después de que Faure batiese el record con la reclinada, otro ciclista, Maurice Richard, esta vez con una bici convencional, batió el record de Oscar Egg que ya batiese Faure. ¿Qué record era el bueno? ¿El de la bici reclinada o el de la convencional? ¿Quién tenía el record, Richard o Faure? ¿Admitiría la U.C.I. las reclinadas en sus competiciones, o sería prohibida?
Después de la polémica de los dos records de la hora de Francis Faure y Maurice Richard, estos se dedicaron
a dar exhibiciones compitiendo el uno con el otro (en la foto Francis Faure y el que parece ser Lemoine).



Después de una fuerte polémica en la que se esgrimieron razones por parte de uno y otro “bando”, al final la U.C.I. decidió que para que una bicicleta fuese tenida como tal debía de acatar las siguientes características:

• El pedalier tenía que estar entre 24 y 30 cm sobre el suelo.
• La parte delantera del asiento podía estar sólo 12 cm por detrás del pedalier.
• La distancia entre en pedalier y el eje de la rueda delantera tenía que estar entre 58 y 75 cm.

Esto dejaba fuera las bicicletas reclinadas. Dicen que gran parte de la presión recibida para lograr esto vino a cargo de los constructores de bicis tradicionales, apoyados por las grandes figuras de la competición, que competían con bicis convencionales y que veían peligrar su hegemonía.

Aún así, Mochet siguió trabajando con su “Velocar”. Tras diversas pruebas, acabó añadiendo un carenado a la bici. Conducida por Francis Faure, el 5 de marzo de 1.939 esta bici reclinada y carenada se convirtió en el primer vehiculo de tracción humana de la historia en recorrer más de 50 Km. en 1 hora sin otro vehículo que le fuese abriendo paso.
El Velocar que recorrió por primera vez en la historia más de 50 Km. en una hora
con el único impulso de la fuerza humana.

Ilegalizadas por la U.C.I., durante gran parte del siglo XX las bicis reclinadas llevaron una existencia en segundo plano, en favor de las bicicletas tradicionales. Aún así, estas bicis sobrevivieron como bicicletas de paseo u ocio, y también corriendo en competiciones específicas para ellas.

Así llegamos a nuestros días, en los que las bicicletas tipo "recumbent" parece vuelven a surgir y se están popularizando en especial en Estados Unidos y ciertas partes de Europa.

En cuanto al objetivo de esta serie de artículos, los records de velocidad máxima, he ignorado toda una lista histórica de resultados tiempos y velocidades, y me he centrado en aquellos records absolutos de velocidad que están vigentes. Este es el resultado:

El actual record del mundo de velocidad para vehículos impulsados por fuerza humana fue establecido por San Whittingham de 36 años, con una bici “recumbent” tipo “low racer” completamente carenada llamada “Varna Diablo 3”, el 18 de septiembre de 2.008 con una velocidad de 132,5 Km/h. en un tramo de 200 metros con salida lanzada.


En la categoría de tandem, Fred Markham y Chris Springer, de 44 y 41 años, con su tandem recumbent tipo “espalda con espalda” llamado “Double Gold Rush”, consiguieron el 5 de octubre de 2.001 la increíble velocidad de 110,90 Km/h. pedaleando en asfalto llano en un tramo de 500 metros con salida lanzada.

Por su lado, las “Fem-bikers” tienen su record mundial en 107,16 Km/h., conseguido por Lisa Vetterlein, de 31 años, el 7 de octubre de 2.005 con su bicicleta “recumbent” tipo “low racer” llamada “Varna II”.
Arriba, una foto de Lisa Vetterlein y la “Varna II” sin la parte superior del carenado.

Queda otro record de velocidad absoluta por comentar. Se trata del record de velocidad en “trike”, que está en poder de Chuck Royalty, de 44 años, y su “trike” llamado “Orion Speedtrike” con una marca de 106,352 Km/h. conseguida el 16 de septiembre de 2.008. Los “trikes” son triciclos tipo “recumbent”. En este caso llevaba dos ruedas atrás y adelante solo una.


Por último, comentar el record de la hora con este tipo de bicicletas, que no deja de ser un record de máxima velocidad pero durante una hora. Desde el 12 de julio de 2.008 este record está en manos de Damjan Zabovnik, de 33 años, que, aunque tuvo mala visibilidad obligándole a “levantar el pie del acelerador”, consiguió recorrer en una hora dando vueltas en un autódromo, a bordo de su “recumbent” llamada “Eivie II”, la distancia de 87,12 Km.
Además, este mismo corredor, dos años antes cuando contaba con 31, y montando la misma bicicleta, dejó el record europeo de velocidad en 120,7 Km/h. Esto ocurrió el 5 de octubre de 2.006.
Damjan Zabovnik rodando con su "Eivie II" a más de 115 Km/h.


Por curiosidad, si queréis podéis ver la tabla de records de velocidad en sus distintas modalidades con este tipo de bicis: TABLA DE RECORDS DE VELOCIDAD CON RECUMBENTS.

Como punto final de este artículo, y de la serie de tres en los que he tratado el tema de la busqueda de la máxima velocidad sobre una bicicleta, sea del tipo que sea y esté o no de acuerdo la U.C.I, os dejo un vídeo para que veáis como resbalan estas bicis carenadas por el asfalto cuando se caen:


VOLANDO BAJO PRIMERA PARTE (DETRÁS DE UN VEHÍCULO VELOZ)

VOLANDO BAJO SEGUNDA PARTE (DESCENSO A FAVOR DE LA GRAVEDAD)

Un saludo, y...
¡¡¡HAPPY TRAILS!!!