jueves, 21 de mayo de 2009

RELATO DE ÁNIMO PARA LOS QUE VAIS A LOS 10.000 DEL SOPLAO"

Amanece poco a poco y el plomizo cielo se va iluminando dejando ver un gris color que echa por tierra las esperanzas de los compungidos ciclistas de realizar secos el recorrido. Las oscuras nubes solo presagian humedad, frio y otras incomodidades que se sumarán a las propias de la prueba que les espera. Pese a lo próximo de la hora indicada para la señal de salida, todavía está todo el mundo en chandal. Ni siquiera se han puesto los culotes ni los maillots. Las caras muestran tristeza. Los hombros están caidos. Las bicis sin montar todavía permanecen enganchadas a los coches. Las miradas preocupadas al cielo seguidas de movimientos negativos de la cabeza conforman un mudo lamento que mina la moral del inmenso pelotón congregado. El desánimo cunde entre el nutrido grupo de deportistas. Algunos maldicen y tiran con rabia los guantes al suelo. La mayoría dándose la vuelta se dirigen a sus automóviles. Se dan por vencidos de antemano. Ni siquiera van a presentar batalla. Han decidido volver a casa con el rabo entre las piernas con la íntima promesa de que el año que viene lo intentarán aunque jarree desde la salida. No deja de ser una forma de posponer las incomodidades y de esconder a su propio "Ego" la vergonzosa y cobarde decisión que libremente han tomado: abandonar "Los 10.000 del Soplao" sin ni siquiera haberlo empezado

Cuando todo parece indicar que se va a anular la prueba por falta de participantes un murmullo creciente se empieza a escuchar obligando a la gente a mirar hacia ese punto.

Un grupo no muy numeroso aparece doblando una esquina. Visten casi todos iguales. Azul, negro y amarillo son sus colores. En la espalda un escudo de armas en el que se distinguen tres letras: una "C", una "A" y una "T". Están completamente equipados y se acercan velozmente sobre sus ligeras monturas. Su franca mirada denota decisión. Miran de frente a la gente y directamente a los ojos. La muchedumbre se aparta permitiéndoles el paso sin necesidad de desmontar. Se oye a alguien que dice:

- ¡Son "Los Tajas"!

A lo que otro responde

- No puede ser. Son muy bajos.

Se dirigen a la linea de salida. Allí permanecen en cerrada discusión caballeros de las ordenes de MTB Ramales, Castro BTT, los Tojos de Laredo, Cumbrales BTT y MTB Cabezón entre otros. Discuten sobre la idoneidad de realizar la "prueba" que a tanta gente ha congregado. Ellos, interrumpiendo la discusión, también acaban por mirar al grupo que se acerca directamente y que ahora aminora la marcha hasta quedar parados justo delante.

El primero de los Tajas saluda dirigiéndose a quienes les reciben:
- El "Todopoderoso" me dice que será una gran prueba. Ha reunido a los más distinguidos.

El representante de Los Tojos se acerca y dice:
- Gracias, pero la reunión va a ser en balde, pues creemos que lo mejor va a ser suspender la prueba. Mira como está el cielo. Va a llover a rabiar y la gente no está por la labor de ponerse a pedalear en estas condiciones.

El Taja se pone serio:
-¿Qué estás diciendo? Sois unos cobardes.

Los representantes de las otras agrupaciones se ponen tensos. El de MTB Cabezón se adelanta y enfrentándose al Taja exclama:
-¡Nosotros somos los que organizamos la prueba y tenemos potestad para tomar esas decisiones! ¡Guárdanos un poco de respeto!

Inmediatamente el Taja le mira y le responde:
Nosotros tenemos respeto por el MTB,...

Y volviéndose al gentio que mira, prosigue gritando:
... ¡y si esto es una prueba de mountain bike, ¿por qué los bikers aqui reunidos se marchan a sus casas?!

Una voz entre la muchedumbre le aclara:
-¡¡No hemos venido aquí para sufrir como perros!!

Otra voz se hace oir y grita:
-¡¡Vámonos, esta prueba con lluvia es demasiado dura!!

El gentio empieza a gritar apoyando la idea. El Taja que hablaba los mira serio desde su bicicleta. Piensa y sopesa cuales van a ser sus próximas palabras, pues sabe que la prueba se realizará o no en función de que sepa escogerlas con habilidad. Al fin se dirige a la multitud:

- ¡¡¡Bikers de España, pertenezco a Los Tajas",...!!!

Es interrumpido por una voz que le espeta:
- ¡¡¡Los Tajas miden más de dos metros!!!

El Taja se vuelve hacia la voz y le contesta:
- Si, es cierto, y con sus cabellos se confeccionan las amarras de los barcos de toda Cantabria. Por eso yo estoy calvo de cabeza y culo.

Todos los allí presentes estallan en carcajadas.
El Taja reanuda lo que estaba diciendo:

-¡¡Yo soy uno de los Tajas, y estoy viendo a todo un pelotón de compañeros míos aquí desafiando al mal tiempo y al esfuerzo físico!!. La bici de montaña nos da libertad. ¡¡Habeis venido aquí como hombres libres, y hombres libres sois!! ¿Qué haríais sin libertad?....
¿Realizareis la prueba?

Un clamor surge de entre la gente. Las negativas se hacen oir con toda claridad.

El Taja, decepcionado, sacude la cabeza mirando al gentío. De entre ellos uno le dice:
- Nos vamos a nuestras casas que estaremos secos y cómodos.

Una sonrisa aparece en la cara del Taja:
- Es verdad, participad y puede que os mojeis. Idos a vuestras casas y estareis cómodos y seguros,... un tiempo al menos. Pero si por cualquier razón no podeis volver a presentaros a esta prueba en ediciones futuras, y dentro de muchos años, cuando ya seais ancianos y no podais ni siquiera montaros en la bici, recordeis que estuvísteis en la linea de salida del "Infierno del Norte" y que os "rajasteis", ¿no estaríais dispuestos a cambiar esa comodidad de la que me hablais por una oportunidad, ¡¡¡SOLO UNA OPORTUNIDAD!!!, de volver al dia de hoy para participar e intentar terminar Los 10.000 del Soplao?
El pasado es eso: pasado. El mañana es incierto. Lo único seguro es el hoy y ahora.
No somos "carreteiros". Amais la MTB. Si esto es así, HOY hareis esta prueba.

La gente comenzó a mirarse unos a otros. Nadie se iba pero tampoco nadie se ponía la ropa de ciclista. El Taja que había hablado, que tenía a sus compañeros a su espalda, miraba a la multitud. Empezó a pensar que no habia conseguido nada.

De repente una Volkswagen blanca hace aparición por la carretera, aparca rápidamente y se abre el portón trasero. Aparece Marta vestida de ciclista por completo con su flamante bici nueva. Se queda mirando al gentio y dice:

-¿Qué narices haceis todavía con esas pintas? ¡¡Venga, a cambiarse que se hace tarde!!

Un instante después todo el grupo de gente estaba en movimiento. Ruido de puertas de coches abriéndose y cerrándose, bicis siendo bajadas de las bacas donde habían venido, gente poniéndose la ropa de bici entre dos automóviles, alguno jurando en arameo porque se le habían olvidado las zapatillas en casa y un sinfín de otros sonidos que indicaban de forma indudable que los 10.000 del Soplao de este año se iba a realizar.

Fin.

(Adaptado de un discruso de la película "Brave Heart").

Un saludo, y...
¡¡¡HAPPY TRAILS!!!